Por Mamela Fiallo Flor – PanamPost

La brutalidad y el ataque a la libertad de expresión son dos características recurrentes de los talibanes. Aunque se han intentado mostrar como moderados, las detenciones y agresiones sufridas por periodistas que realizan su labor en Afganistán demuestran que siguen siendo los mismos sanguinarios que gobernaron el país centroasiático entre 1996 y 2001.

El portal afgano Kabul Etilaat-e Roz denuncia que dos de sus periodistas Taqi Daryabi (reportero) y Nemat Naqdi (fotógrafo), fueron detenidos y golpeados brutalmente, luego de cubrir las protestas de mujeres en Kabul exigiendo el fin de las violaciones a sus derechos por parte de los talibanes.

Etilaat-e Roz informó que las autoridades talibanes llevaron a los dos hombres a una comisaría de policía en Kabul, los colocaron en celdas separadas y los golpearon brutalmente con cables. Un día después, fueron liberados y recibieron atención médica en un hospital por lesiones en la espalda y la cara.

“Las autoridades talibanes afirmaron que permitirían que los medios de comunicación funcionen siempre que ‘respeten los valores islámicos’, pero impiden cada vez más que los periodistas informen sobre las manifestaciones”, dijo Patricia Gossman, directora asociada para Asia de Human Rights Watch. «Los talibanes deben asegurarse de que todos los periodistas puedan realizar su trabajo sin restricciones abusivas o sin temor a represalias».

«Las autoridades del régimen talibán están obligadas por el derecho internacional a respetar y defender el derecho de todos a las protestas pacíficas y respetar los derechos de las mujeres y las niñas», dijo Gossman. «Los gobiernos preocupados deberían presionar a los talibanes para que protejan la libertad de expresión y la reunión pacífica».

Pero nada de esto sucede. Las autoridades talibanes también detuvieron a un fotoperiodista de ToloNews, Wahid Ahmadi, el 7 de septiembre y lo liberaron ese mismo día. Aunque recuperó su libertad, los talibanes atentaron contra su propiedad. Confiscaron su cámara y le negaron la libertad de expresión a los demás periodistas que intentaron documentar la protesta. Dos periodistas más, cuyos nombres aún no han sido revelados, también habrían sido detenidos.

Human Rights Watch, que vigila abusos contra los derechos humanos, exige que los talibanes deben poner fin a los ataques, eliminar las restricciones y garantizar que los miembros su régimen, responsables de los abusos contra manifestantes y periodistas, sean castigados de manera adecuada.

El sufrimiento de las mujeres afganas bajo el régimen talibán ha recibido atención internacional y ha sido uno de los temas más destacados en las tendencias de redes sociales. Por lo cual visibilizar su clamor es un riesgo que los extremista evitan correr.

Y las golpizas recibidas por parte de los periodistas muestran que la violencia no es exclusivamente contra las mujeres. Al contrario, es muestra de que el maltrato es generalizado.

Según reporta Human Rights Watch, desde principios de septiembre, las mujeres y niñas afganas de varias ciudades han realizado protestas contra las violaciones de sus derechos, incluida la vulneración de su derecho a la educación y el acceso al empleo. Las mujeres han encabezado estas protestas, pero cada vez más hombres se han unido a ellas, como ocurrió una marcha que se realizó el 7 de septiembre, en la que coreaban consignas críticas a los talibanes en las calles de Kabul.

La respuesta de las fuerzas de seguridad de los talibanes fue inmediata. Han disuelto la mayoría de estas protestas, golpeando a los manifestantes, confiscando y dañando cámaras y amenazando y agrediendo a los periodistas.

Ese mismo día, el 7 de septiembre, los talibanes anunciaron que las protestas, en general, son ilegales a menos que se aprueben con anticipación. Los periodistas que cubren esta fuente han denunciado que los funcionarios talibanes les han dicho que informar sobre las protestas ahora también es ilegal.

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