Fuente: Minghui.org

Hace varias décadas, las torturas y asesinatos que perpetraron los nazis fueron ampliamente reconocidos, lo que llevó a la creación de la Convención de la ONU contra la Tortura y otros esfuerzos internacionales en contra de la tortura. Desafortunadamente, la urgencia por evitar que ese terror se repita se desvaneció con el tiempo.

Un ejemplo, son las escasas medidas tomadas en respuesta a los 22 años de persecución del partido comunista chino (PCCh) a los practicantes de Falun Dafa en China.

Falun Dafa, también conocido como Falun Gong, es un sistema de meditación que se basa en los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Debido a su creencia, una gran cantidad de practicantes han sido encerrados en centros de detención, campos de trabajo, prisiones y centros de lavado de cerebro, donde han sufrido interminables torturas físicas y abusos mentales.

Entre los artefactos de tortura utilizados están las porras de la policía, los látigos, las esposas, los grilletes, el banco del tigre, los clavos, las agujas, los taladros, los palillos de dientes y muchos otros elementos. Los métodos incluyen quemaduras, planchado, exposición bajo el sol abrasador, congelación en invierno y alimentación forzada con polvo de pimienta picante o incluso orina o heces.

Los maltratos son mucho más graves que las típicas torturas físicas. Se han administrado drogas que dañan los nervios a los practicantes en contra de su voluntad; se han utilizado tubos de plástico con bordes afilados para perforar la carne de los practicantes. También han habido violaciones despiadadas, violaciones en grupo y sustracciones forzadas de órganos. Como resultado de estos casi 100 tipos de métodos de tortura, muchos practicantes resultaron heridos y discapacitados. Muchos sufrieron trastornos mentales o incluso perdieron la vida.

A continuación, algunos ejemplos.

Quemar, calcinar y planchar

El fuego forma parte de la vida y algunos de nosotros pudimos haber sufrido quemaduras y excoriaciones accidentales, y conocemos el dolor resultante. Pero, ¿se puede imaginar que alguien torture intencionadamente a otros con agua hirviendo o metal al rojo vivo?

Ilustración de la tortura: Planchar y quemar

El Sr. Luo Jichuan, de 62 años, es un practicante de la ciudad de Yueyang, provincia de Hunan. Después de colgarlo, los guardias calentaron dos destornilladores en una estufa eléctrica de dos kilovatios. Luego le aplicaron los destornilladores calientes en el estómago, el pecho y la espalda del Sr. Luo, dejándole 48 marcas de quemaduras.

El Sr. Liao Yuanhua era secretario de inspección disciplinaria en la ciudad de Wuxue, provincia de Hubei. Sin embargo, debido a sus creencias, fue enviado a la prisión de Fanjiatai. La fábrica de ladrillos allí tiene una temperatura alta de 70 a 80 °C (o 170 °F) durante todo el año con ladrillos al rojo vivo como metal de planchar. Al cabo de un mes de su encarcelamiento, los guardias ordenaron a los reclusos que empujaran al Sr. Liao sobre una pila de ladrillos ardiendo. El Sr. Liao se desmayó al instante. «¿Cómo es que ahora no hay imagen ni sonido?», decían los agresores riendo a carcajadas.

Después de que el Sr. Hu Enqui fue enviado a la prisión de Suzhou, en la provincia de Anhui, los guardias le sujetaron por la fuerza los pies contra un recipiente lleno de agua hirviendo durante mucho tiempo. Esto le causó quemaduras de tercer grado en ambos pies. Incluso el periostio quedó dañado y sus dedos meñiques izquierdos sufrieron lesiones permanentes. Con ambos pies deformados e incapaces de ejercer fuerza, el Sr. Hu quedó discapacitado permanentemente.

Alimentación forzada

Frente al bloqueo de todos los canales y a la imposibilidad de expresar sus opiniones, los practicantes de Falun Dafa han optado por realizar una huelga de hambre en un intento de despertar la conciencia de sus perpetradores al precio de su propio sufrimiento. Sin embargo, el PCCh tomó represalias intensificando la tortura, a menudo mediante la alimentación forzada. Por ejemplo, les arrancan los dientes para facilitar la alimentación forzada. En el campo de trabajo de mujeres de Heizuizi, en la ciudad de Changchun, provincia de Jilin, los guardias empujan y sacan indiscriminadamente tubos de goma dentro de las fosas nasales de las practicantes, causando la inflamación de la nariz en el mismo día.

Durante la alimentación forzada, han ocurrido incidentes en los que los guardias introducen el tubo en la tráquea y causan la muerte. También hubo casos de muerte cuando los guardias alimentaron a sus víctimas a la fuerza con drogas desconocidas, agua salada de alta concentración y aceite de mostaza. Además, en ocasiones han forzado a los practicantes a comer heces, orina o esputo.

La Sra. Yang Hailing era empleada de la mina de carbón de Donghai, en la ciudad de Jixi, provincia de Heilongjiang. Los guardias le introdujeron en la boca la mitad superior de una botella de cerveza y la obligaron a beber agua con mostaza. El líquido picante le dañó el pulmón, haciendo que tosiera todo el tiempo hasta que murió el 12 de abril de 2003. El centro de detención local mantuvo su muerte en secreto y mintió a los demás diciendo que la Sra. Yang, de 34 años, había muerto de un ataque al corazón. Wang Shaoling, secretario del partido del comité de asuntos políticos y legales de la ciudad de Mishan (provincia de Heilongjiang), gritó: «Usaremos todos los medios para transformar a los practicantes [obligándoles a abandonar sus creencias]. No se liberará a nadie sin que se transforme».

Ilustración de la tortura: Alimentación forzada

El campo de trabajo de Baoding, en la provincia de Hubei, inventó una forma única de «alimentación forzada». Los guardias atan a los practicantes a una silla y les empujan la cabeza hacia atrás y hacia abajo a la fuerza. Luego les presionan la nariz y les obligan a comer por la boca. Las señoras Zhang Yiqin y Ma Zhanmei perdieron la vida de este modo.

Sustracción forzada de órganos

El Sr. Gao Yixi era un practicante de Falun Dafa en la ciudad de Mudanjiang, provincia de Heilongjiang. Once días después de su detención, la policía notificó a su familia que el Sr. Gao, de 45 años, había muerto «repentinamente» el 29 de abril de 2016.

A la mañana siguiente, el hermano del Sr. Gao vio su cuerpo en la sala de autopsias. El Sr. Gao estaba desnudo, con los dos ojos abiertos y con lesiones evidentes en el cuerpo. Cuando su hermano trató de cerrarle lentamente los ojos, sorprendentemente descubrió que el Sr. Gao tenía lágrimas en la esquina de los ojos.

Aunque su familia se negó a firmar la documentación, los funcionarios continuaron con la autopsia, que se completó alrededor de las 7 de la tarde de esa noche. Se llevaron su cerebro, cerebelo, corazón, pulmones, hígado, vesícula biliar, páncreas y riñones. Cuando el cadáver, casi vacío, fue trasladado a otra sala para el servicio de cosmetología de la morgue, su familia encontró sorprendentemente que salía una gran cantidad de sangre fresca. Varias toallas estaban empapadas de sangre, haciéndoles sospechar que el Sr. Gao estaba vivo cuando le hicieron la autopsia.

Zhu Jiabin, funcionario de la oficina 610 de Mudanjiang, recibió posteriormente una entrevista de la Organización Mundial para la Investigación de la Persecución daFalun Dafa (WOIPFG) sobre el tema. Zhu admitió que había sustraído los órganos del Sr. Gao mientras estaba vivo. Dijo que los órganos se vendieron porque era una forma rápida de ganar dinero.

Tortura sin precedentes con un tubo de plástico roto

Ilustración de la tortura: Perforación con un tubo de plástico roto como método de tortura

El campo de trabajo forzado de Jiutai, en la provincia de Jilin, también tiene su propia forma de torturar a los practicantes detenidos. Los guardias usan tubos rotos de plástico duro con bordes afilados para perforar el cuerpo de los practicantes. A menudo desgarran la carne, haciendo un agujero con sangre y dejan el hueso al descubierto.

El Sr. Huang Yuedong sufrió dos perforaciones de este tipo y se le formaron cuatro agujeros, uno de ellos del tamaño de un puño en la axila. El tratamiento médico duró varios meses y el Hospital de Jiutai recomendó que fuera hospitalizado. Los funcionarios del campo de trabajo lo rechazaron y lo trasladaron de nuevo a la celda. A pesar de esta severa tortura, el Sr. Huang no abandonó su creencia.

Esto es lo que ha hecho el PCCh en la persecución a los inocentes practicantes de Falun Dafa. Simplemente por seguir los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, los practicantes fueron detenidos, torturados y asesinados.

Desde la entidad extralegal de la oficina 610 hasta los funcionarios de todos los niveles que ignoran o abusan de las leyes en la persecución a los practicantes, el PCCh se ha convertido en un régimen totalitario global de brutalidad, terror y genocidio. Frente a esta batalla entre el bien y el mal, esperamos que más personas puedan reconocer la naturaleza del PCCh y rechacen al régimen para que tengan un futuro mejor.

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