Fuente: gaceta.es

La estatua del descubridor de América, Cristóbal Colón, ha sido derribada este lunes en Barranquilla, Colombia, por un grupo de delincuentes que participaba en una nueva jornada de protestas después de dos meses de haberse iniciado el paro nacional en el país.

Los violentos manifestantes que han atacado el centenario monumento, le han puesto una capucha, una soga al cuello, han amarrado cuerdas a la estatua y han tirado de ella hasta derribarla, mientras gritaban «Colón asesino».

Posteriormente, ya en el suelo, los vándalos también le han arrancado la cabeza y la han pintado con frases como «por nuestros muertos».

El monumento de Colón, que estaba ubicado en un céntrico barrio de Barranquilla, fue hecho por la empresa Tomagnini de Pietrasanta y donado a la ciudad en 1892 por la colonia italiana con el fin de conmemorar los cuatrocientos años del descubrimiento de América. Sin embargo, la estatua no fue instalada hasta 18 años después en la que era entonces la principal calle de la ciudad, que tomó el nombre de Paseo Colón. Luego pasó a la plaza de San Nicolás de Tolentino y a mediados de los años 90, al actual lugar, frente a la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen en el barrio Boston.

En Colombia las manifestaciones se han caracterizado por los ataques a monumentos y estatuas de personajes de la historia entre quienes se cuentan los conquistadoresGonzalo Jiménez de Quesada en Bogotá y Sebastián de Belalcázar en Cali.

El monumento a los Héroes sin Simón Bolívar montado en su caballo, la avenida El Dorado de Bogotá sin el Cristóbal Colón de principios del siglo pasado, ni Isabel la Católica a su lado y la avenida Jiménez, en el centro de la capital, renombrada avenida Misak forman parte del rastro de destrucción patrimonial que las violentas protestas en Colombia han dejado tras de sí, además de ser una sonora muestra de falta de cultura general.

Los vándalos también han atacado figuras de Fray Junípero Serra o el propio Cervantes (que nunca pisó suelo americano) en todo un empeño por maquillar la realidad y negar la historia.

A esta obsesión negacionista ha accedido el presidente del país, Iván Duque, quien, después de los intentos reiterados de manifestantes y comunidades indígenas de derribar estatuas de conquistadores españoles, ha decidido retirar algunas de ellas y ha anunciado que revisarán algunos monumentos instalados en el país desde 1920.

Las manifestaciones, que en las últimas semanas han perdido intensidad pero que amenazan con volver a reproducirse, dejan, según organizaciones de Derechos Humanos, unas 74 víctimas mortales.

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