Traducido de RTNews.com por Tierrapura.org

Al parecer, el Ministerio de Justicia alemán exige a la aplicación de mensajería Telegram que se abra a las fuerzas del orden y pague una multa de varios millones de euros. La noticia llega después de que se disolviera una unidad policial de élite por los chats de grupos extremistas.

Cada mes, más de 500 millones de propietarios de smartphones preocupados por la seguridad utilizan Telegram. La aplicación encripta todos los chats y llamadas, y su fundador, el ruso Pavel Durov, no ha adoptado la censura ni la colaboración con las fuerzas del orden que sí han adoptado sus competidores de Silicon Valley, Mark Zuckerberg, de Facebook/WhatsApp, y Jack Dorsey, de Twitter.

En medio de informes sobre mercados de drogas, delincuencia y difusión de «desinformación» en Telegram, Durov ha negado sistemáticamente a las autoridades estatales el acceso a los datos de sus usuarios. La privacidad es primordial, y el punto de venta de la empresa. «A día de hoy, hemos rebelado 0 bytes de datos de usuarios a terceros, incluidos los gobiernos», reza un comunicado en la web de Telegram.

Sin embargo, el gobierno alemán no está contento con este acuerdo. En un artículo sobre Durov, Der Spiegel reveló el viernes que el Ministerio de Justicia alemán está exigiendo que la plataforma «se haga accesible a las autoridades… elimine rápidamente los contenidos delictivos y… pase activamente los datos de los usuarios a los investigadores».

La Ley de Aplicación de la Red de Alemania exige a Facebook, YouTube y Twitter que eliminen cualquier contenido ilegal o perjudicial que se les comunique. La ley no se aplicaba antes a Telegram, pero el Ministerio de Justicia quiere ahora que la cumpla.

Además, la Oficina Federal de Justicia, que opera bajo los auspicios del ministerio, está investigando a Telegram por no ofrecer un procedimiento de denuncia penal y por no designar una persona de contacto para las autoridades. La empresa podría ser multada con hasta 55 millones de euros (66,6 millones de dólares), informó Der Spiegel.

La noticia de la aparente e inminente represión llega justo un día después de que las autoridades de Fráncfort disolvieran una unidad policial de élite. El comando de operaciones especiales, conocido como SEK, fue disuelto después de que unos 20 miembros del cuerpo utilizaran aplicaciones de mensajería para intercambiar contenido extremista, incluidas imágenes de Adolf Hitler y esvásticas, que están prohibidas en Alemania.

No está claro qué aplicaciones utilizaron los agentes, pero las medidas anteriores contra el extremismo de derechas en los círculos policiales se han centrado en los chats de grupo de WhatsApp. A diferencia de Telegram, WhatsApp, propiedad de Facebook, coopera con las autoridades para eliminar contenidos ilegales.

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