Fuente: Minghui.org

A lo largo de las dinastías de la historia china, existían códigos éticos que servían de guía a los funcionarios y los protegían de la corrupción.

Sin embargo, en la China comunista de hoy, esto se ha invertido. El partido comunista chino (PCCh) ha tergiversado las leyes en su beneficio, ha abusado del poder en beneficio personal de sus funcionarios y ha aplicado leyes para imponer su brutalidad.

Unas cuantas anécdotas de la China antigua y la moderna pueden arrojar luz sobre esta diferencia.

Un funcionario honesto de la dinastía Song

El vino era muy popular en la dinastía Song (960-1270). Pero a los funcionarios no se les permitía entrar en las tabernas; de lo contrario, podían ser acusados por el controlador imperial. Las consecuencias iban desde la sanción hasta el descenso de categoría o la destitución directa del cargo.

Lu Zongdao, un alto funcionario del emperador Zhenzong en la dinastía Song, tuvo una vez un invitado en casa. Quería ofrecer hospitalidad a su invitado, pero vivía de forma sencilla y no tenía un juego de copas de vino adecuado para ofrecerle. Para agasajar a su invitado, se puso ropa informal y lo llevó a una taberna.

Dio la casualidad de que el emperador necesitaba verle ese día por un asunto urgente. Lu acabó llegando tarde tras regresar de la taberna.

Antes de anunciar a Lu, el mensajero del emperador le preguntó qué razón debía dar al emperador por la tardanza de Lu. Lu indicó al mensajero que dijera la verdad.

«Pero, señor, estaría admitiendo un acto impropio», dijo el mensajero.

«Es humano beber vino», respondió Lu. «Sin embargo, engañar a su propio gobernante sería la mayor fechoría de un funcionario».

Al oír que Lu venía de una taberna, el emperador se disgustó y dijo: «Eres un funcionario y podrías ser impugnado por los controladores imperiales».

Sin embargo, después de que Lu explicara la situación, el emperador apreció su honestidad y lo recomendó para altos cargos.

Pero no todos los funcionarios chinos de antaño eran tan honestos como Lu, y estos funcionarios enfrentaron consecuencias negativas.

Por ejemplo, desde la dinastía Qin existía en China un sistema de estaciones de mensajería. Los funcionarios imperiales, cuando viajaban por negocios, tenían acceso al personal y los servicios de mensajería de forma gratuita. Sin embargo, a finales de la dinastía Ming, se abusó mucho del sistema; la mayoría del personal de las estaciones de mensajería se asignó a los funcionarios para su uso personal. Este tipo de corrupción acabó provocando la caída de la dinastía Ming.

EL PCCh: Una burocracia sobredimensionada

El PCCh siempre le dice a la gente que esté agradecida porque sus ingresos y beneficios provienen del partido. La realidad es que estas recompensas monetarias provienen de los impuestos pagados por los ciudadanos trabajadores y no del PCCh. Además, una gran parte de estos impuestos se destina a mantener a una legión de funcionarios del PCCh.

Durante las sesiones anuales de la asamblea popular nacional (APN) y la conferencia consultiva política del pueblo chino (CCPPCh) en marzo de 2021, un representante de la CCPPCh presentó la situación de un condado. Con una población de 30.200 habitantes, tenía ingresos fiscales locales de 36,6 millones de yuanes y un gasto del presupuesto público general de 865 millones. Había más de 120 agencias y organizaciones gubernamentales con más de 6.000 empleados públicos. Con lo cual la proporción de funcionarios con respecto a la población total era de 1:5. El representante sugirió que los condados más pequeños se fusionaran para reducir los costos de la administración.

Según los datos publicados del tercer censo nacional de población de China en 1982, la proporción de funcionarios públicos respecto a la población total era de 1:7.945 en la dinastía Han, de 1:2.927 en la dinastía Tang, de 1:22.299 en la dinastía Ming y de 1:911 en la dinastía Qing.

Este desequilibrio se hizo muy grave tras la llegada al poder del PCCh. Ren Yuling, antiguo consejero del consejo de estado, descubrió que la proporción de funcionarios con respecto a la población total había llegado a ser de 1:26 en 2005. Durante la sesión anual de la CCPPCh de ese año, Ren admitió que la situación era escandalosa.

Zhang Quanjing, exdirector del departamento de organización (ministerio), dijo en 2006 que el gran número de funcionarios se había convertido en un gran problema. Una provincia suele tener 40 o 50 funcionarios de nivel provincial y cientos o miles de funcionarios municipales. Incluso un pequeño condado puede tener docenas de funcionarios de nivel local.

Además, aparte de los gobernadores o alcaldes, cada cargo está acompañado por 8 o 9 funcionarios adjuntos. Todos estos funcionarios tienen también secretarios y ayudantes. Una estructura tan gigantesca no solo aumenta el presupuesto, sino también la cantidad de trámites burocráticos.

La punta del iceberg

Ni qué decir si se trata tanto de una proporción de 1:5 como de 1:26, estas son solo las cifras que podemos ver. Puede haber costos ocultos, gastos indirectos e ingresos poco claros para estos funcionarios que no podemos ver. Todos estos factores contribuyen a la creciente carga financiera de los ciudadanos chinos de a pie.

Por ejemplo, la CCP no hace públicos los gastos que emplea en todos sus eventos y actividades recreativas. No revela cuándo y cómo utiliza la financiación pública, los vehículos del gobierno o paga los viajes al extranjero. El representante de la CCPPCh Liu Guangfu dijo en marzo de 2006 que el uso privado de los vehículos del gobierno costaba más de 200.000 millones de yuanes (o 30.000 millones de dólares) al año. Liaowang (Outlook), un semanario de Beijing, informó ese mismo año de que las recepciones y actividades recreativas de los funcionarios consumieron unos 370.000 millones de yuanes (o 57.000 millones de dólares) en 2004. En las estadísticas anuales de China, publicadas por la oficina nacional de estadística en 2000, se indicaba que los funcionarios gastaron 300.000 millones de yuanes (o 46.000 millones de dólares) solo en 1999. Estas tres partidas suman más de 900.000 millones de yuanes (o 139.000 millones de dólares), y eso fue hace 10 o 15 años.

Lu Xinhua, antiguo portavoz de la CCPPCh, declaró que el gasto administrativo estatal de China es el 28% de su PIB, mientras que este gasto es solo el 4% o el 5% del PIB en los países occidentales. Esto pone de manifiesto el abultado aparato estatal de China.

Una gran parte del sistema médico se ha asignado a los apparatchiks (funcionario profesional de tiempo completo).

El Nanfang People Weekly había informado a principios de 2020 sobre un edificio recién inaugurado para altos funcionarios en el primer hospital bethune de la universidad de Jilin. En el edificio de 56.000 metros cuadrados (o 600.000 pies cuadrados) se han reservado 257 camas exclusivamente para funcionarios de nivel provincial, subprovincial o departamental. Algunas habitaciones están amuebladas incluso mejor que las de los hoteles de cinco estrellas, lo que llevó a algunos internautas a llamarlo «un extravagante hotel hospital».

Yin Dakui, ex viceministro de Sanidad, hizo referencia en una ocasión a un artículo de la academia china de ciencias. Este artículo decía que el 80% de los costos sanitarios de china son para atender a 8,5 millones de funcionarios del PCCh. Y no solo eso, unos dos millones de funcionarios están de baja por enfermedad de larga duración, incluidos 400.000 que ocupan habitaciones en hospitales o casas de vacaciones durante largo tiempo. Solo esto cuesta decenas de miles de millones de yuanes al año.

Una versión moderna de la Revelión en la granja

El sistema corrupto del PCCh se remonta a la Unión Soviética. El poeta soviético Félix Chuyev tuvo una vez 140 entrevistas con Viacheslav Molotov, Presidente del consejo de comisarios del pueblo (primer ministro) de la Unión Soviética entre 1930 y 1941. Dijo que los altos funcionarios tenían sueldos decentes, además de otros ingresos. Además, el país paga todos sus gastos.

Esta situación es similar a la descrita por el escritor británico George Orwell en su libro Rebelión en la granja. Tras expulsar al granjero de la granja, un cerdo se convirtió en el líder de los animales bajo el lema «Todos los animales son iguales». Con el paso del tiempo, este cerdo lanzó oleadas de campañas para purgar a los enemigos políticos o a cualquier persona relacionada con estos enemigos. Al final, el lema evolucionó a «Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros».

No hace falta decir que este libro fue prohibido en la Unión Soviética y en muchos otros países comunistas. Como ya se ha dicho, mostraba cómo los comunistas tomaban el poder violentamente en nombre de la «liberación de los pobres». Sin embargo, una vez en el poder, se negaron a tolerar cualquier fuerza opositora.

«Las propias organizaciones del partido comunista nunca participan en actividades productivas o creativas. Una vez que toman el poder, se apoderan del pueblo, lo controlan y lo manipulan. Extienden su poder hasta las unidades más básicas de la sociedad, por miedo a perder el control. Monopolizan los recursos de producción y extraen la riqueza de la población», como se cita en los Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista.

«En China, el PCCh se extiende por todas partes y lo controla todo, pero nadie ha visto nunca los registros contables del PCCh, solo los del estado, los gobiernos locales o las empresas», continúa el libro, «Desde el gobierno central hasta los comités de los pueblos en las zonas rurales, los funcionarios municipales siempre tienen un rango inferior al de los cuadros comunistas de su estrato, por lo que los gobiernos municipales deben seguir las instrucciones de los comités del partido del mismo nivel. Los gastos del partido son atendidos por las unidades municipales y contabilizados en el sistema municipal».

«La organización del PCCh, como un espíritu gigante y malvado, se adhiere a cada unidad y célula de la sociedad china con tanta fuerza como una sombra que sigue a un objeto. Los mejores canales de succión de sangre del PCCh penetran profundamente en cada capilar y célula de la sociedad, y así el partido controla y manipula toda la sociedad. Esta peculiar estructura de posesión del mal ha existido anteriormente en la historia de la humanidad, de forma parcial o temporal, pero nunca ha funcionado durante tanto tiempo ni ha controlado una sociedad de forma tan completa como lo hace bajo el gobierno del partido comunista», afirma el libro.

La historia va y viene, y al final ningún régimen dura para siempre. Cuando más personas reconozcan la naturaleza del PCCh y opten por abrazar su propia conciencia y bondad, el mundo cambiará para mejor.

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