Fuente: Minghui.org

La ciudad de Harbin, en la provincia de Heilongjiang, tiene dos centros de detención. El centro de detención n.º 1 de Harbin retiene a practicantes hombres de Falun Dafa, mientras que el centro de detención n.º 2 de Harbin retiene a practicantes mujeres. Ambos centros de detención están situados en la calle Gongnong 158, en el distrito de Daili de la ciudad.

Desde noviembre de 2017, se han llevado a cabo sesiones de lavado de cerebro de forma regular en ambos centros de detención.

El propósito de las clases de lavado de cerebro es obligar a los practicantes de Falun Dafa detenidos en los centros a renunciar a su fe y a escribir las «tres declaraciones», es decir, una declaración de arrepentimiento para mostrar su pesar por haber practicado Falun Dafa, una declaración de renuncia para romper los lazos con Falun Dafa y una declaración de garantía prometiendo dejar de practicar Falun Dafa. Se utilizan métodos tanto físicos como mentales para torturar a los practicantes si se niegan a escribir las declaraciones.

Cuando los practicantes llegan por primera vez a los centros de detención, suelen ser despojados de sus ropas para un humillante registro corporal. Por lo general, están bajo un estricto control de gestión, en el que se les obliga a permanecer sentados, no se les permite hablar ni moverse y se les restringe el uso del baño. A sus familias no se les permite hacer depósitos en efectivo para que compren artículos de primera necesidad.

Cada celda tiene una cama grande y otra pequeña. La cama grande la comparten muchas personas, que tienen que dormir de lado y perderían su espacio si se levantan para ir al baño. La cama pequeña la comparten muy pocas personas, que suelen ser los reclusos asignados a la transformación de los practicantes.

A continuación, se presentan algunas tácticas específicas que el centro de detención n.º 2 ha estado utilizando para obligar a los practicantes de Falun Dafa a renunciar a su fe.

Obligados a practicar yoga

El centro de detención n.º 2 exige a todos los reclusos que practiquen yoga. Se fija un tiempo para hacer yoga. Esto es para obligar a los practicantes de Falun Dafa a dejar de practicar Dafa y pasarse al yoga.

Establecimiento de «estudios»

El centro crea estudios que están enfocados en la transformación de los practicantes.

Wu Yanli estudió psicología y anteriormente ya ha trabajado en la transformación de practicantes con lavados de cerebro. El centro de detención n.º 2 la ascendió a subdirectora y estableció un estudio con su nombre en febrero de 2018.

Gestión «humana»

El centro presume de su gestión «humana», que se traduce en engaño, tentación, amenazas, presión y humillación.

Utilizando la gestión «humana», Wu a menudo les dice a los practicantes que el centro de detención solo cuida de ellos y que no hay persecución.

La practicante Zhang Guizhi, del condado de Tonghe, que creyó en las palabras de Wu, comenzó a hacer los ejercicios de Falun Dafa, pero fue golpeada. Tenía los ojos amoratados e hinchados. Los guardias la obligaron a practicar yoga.

Tentación

Los guardias ordenan a los practicantes a memorizar el reglamento del centro de detención. Si los practicantes se niegan a hacerlo, los guardias les dicen: «Si no lo haces, todos pensarán que les estás creando problemas». Los guardias también les dicen repetidamente a los practicantes el dolor que su detención ha causado a su familia, y que, si le importa su familia, deben escribir las tres declaraciones para poder ir a casa a reunirse con sus seres queridos.

En cuanto a los practicantes que se negaron a ser transformados, los guardias dicen: «Un practicante hizo una huelga de hambre y se negó a ser transformado. Como resultado, el practicante no fue liberado a pesar de estar al borde de la muerte».

Más coacciones mentales después de escribir las declaraciones requeridas

Los agentes les dicen a los practicantes que todo terminará una vez que escriban las tres declaraciones. Pero si una practicante escribe las declaraciones, la policía la lleva a un lugar separado para ser grabada en vídeo sosteniendo las declaraciones y leyéndolas, línea por línea, delante de una cámara.

Fingir que nos importa

Después de que los practicantes con presión arterial alta siguieran siendo admitidos por el centro de detención, los guardias suelen obligarles a tomar medicamentos anti hipertensivos o incluso a ingerirlos a la fuerza si se niegan a tomarlos. Muchos practicantes estuvieron a punto de desmayarse tras ser obligados a tomar el medicamento. A algunos practicantes se les ordenó que abrieran la boca para que los guardias comprobaran que habían ingerido el medicamento.

Sentado en el borde de la cama

A quien infringe las normas se le obliga a sentarse en el borde de la cama, que es de metal. Después de estar sentado durante mucho tiempo, las piernas de la persona se entumecían.

Dos esposas

En marzo de 2018, cuando un abogado fue al centro de detención para visitar a un practicante, el abogado vio que el practicante tenía ambas manos esposadas por dos esposas a las patas de la mesa, lo que le impedía firmar documentos legales.

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