Inmunidad natural por COVID-19

En un nuevo documento publicado el 10 de mayo de 2021 sobre la inmunidad por COVID-19, la Organización Mundial de la Salud reconoce que la inmunidad natural producida por la infección puede ser tan efectiva como la vacunación.

Este informe científico reemplaza al documento de la OMS titulado «‘Pasaportes de inmunidad’ en el contexto de COVID-19», publicado el 24 de abril de 2020, y en él concluyen que «la evidencia reciente sugiere que la infección natural puede brindar una protección similar contra la enfermedad sintomática que la vacunación, al menos durante el período de seguimiento disponible».

Según el documento, cuatro grandes estudios del Reino Unido, Estados Unidos y Dinamarca estimaron que la infección por SARS-CoV-2 proporcionó 80-90% de protección contra la reinfección hasta 7 meses, y hasta un 94% de protección contra la enfermedad sintomática.

También afirman que no está claro cuánto tiempo puede durar la protección general, y que esto puede diferir según la gravedad de la enfermedad. Para otros coronavirus humanos que causan el resfriado común, los anticuerpos duran al menos un año después de la infección, mientras que los anticuerpos contra MERS-CoV y SARS-CoV-1 más estrechamente relacionados y que causan, respectivamente, el síndrome respiratorio de Oriente Medio y el síndrome respiratorio agudo severo, pueden detectarse durante años.

Recordemos que ninguno de los fabricantes de esta vacuna experimental contra la COVID-19 garantizan una inmunidad pasados los seis meses en el mejor de los casos, y también reconocen que los vacunados pueden seguir contagiando, lo que, teniendo en cuenta la gran cantidad de reacciones adversas que se están reportando en todo el mundo y conociendo que la inmunidad natural sin vacuna puede ser igual de efectiva, nos lleva nuevamente a hacernos la pregunta que ya nos hacíamos en diciembre de 2020: ¿De qué sirve la vacuna contra la COVID-19?

«La evidencia reciente sugiere que la infección natural puede brindar una protección similar contra la enfermedad sintomática que la vacunación, al menos durante el período de seguimiento disponible».

Aumenta la presión para aceptar la vacuna

Aunque la propia OMS reconozca que la infección natural puede ofrecer una protección similar contra la enfermedad sintomática que la vacunación, y aun sabiendo todas las reacciones adversas que ya están provocando estas vacunas experimentales (y las que aún no se conocen a medio y largo plazo), vemos un aumento cada vez mayor en los esfuerzos para que la población acepte de buen grado la vacuna como única solución para «volver a la normalidad».

Tan sólo una semana después de que se hiciera público este documento actualizado de la OMS, la cuenta oficial de Twitter del Foro Económico Mundial realizó una publicación que para muchos pudo interpretarse como una amenaza, en la que decían «Reciba su vacuna covid-19 o podría enfrentar las consecuencias de su empleador», dando a entender que si una persona decide no vacunarse, podría perder su trabajo.

El tuit generó tanta polémica que desde la cuenta del FEM tuvieron que reformular la publicación. Ahora, en su lugar puede leerse «Encuesta: ¿Se requerirá que los empleados reciban la vacuna COVID-19?».

Sería conveniente recordarle a Klaus Schwab, presidente del Foro Económico Mundial, que la Declaración universal sobre Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO establece en su artículo 6.1. que«toda intervención médica preventiva, diagnóstica y terapéutica sólo habrá de llevarse a cabo previo consentimiento libre e informado de la persona interesada, basado en la información adecuada», y en su artículo 6.2. que «la persona interesada podrá revocar su consentimiento en todo momento y por cualquier motivo, sin que esto entrañe para ella desventaja o perjuicio alguno».

Además, el Código de Núremberg especifica, en relación a los experimentos médicos, que «el consentimiento voluntario del sujeto humano es absolutamente esencial», y que «el experimento debe diseñarse y basarse en los resultados obtenidos mediante la experimentación previa con animales y el pleno conocimiento de la historia natural de la enfermedad o del problema en estudio», algo que no sucede puesto que aún se desconoce el origen de la enfermedad, las posibles nuevas cepas y los posibles efectos adversos de esta vacuna experimental.

Concretamente, el Código de Núremberg se estableció para que en la historia no se volvieran a repetir episodios como los vividos durante la segunda guerra mundial, donde los experimentos que realizaban los nazis se aplicaban sobre los prisioneros de los campos de concentración en contra de su voluntad, y tanto éste como la Declaración universal sobre Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO son tratados internacionales que deben prevalecer sobre decisiones unilaterales de países que pudieran considerar vulnerarlos.

Pero no sólo se trata del Foro Económico Mundial. En esta campaña propagandística para colocar vacunas a cualquier coste, estamos viendo algunas acciones tan ridículas que rozan lo cómico.

Por citar algunos ejemplos, el estado de Ohio celebrará un sorteo de lotería semanal en los que un vacunado tendrá la opción de ganar un millón de dólares, mientras que en Nueva York se ofrecen donuts, cervezas y marihuana gratis para incentivar la vacunación, además de viajes de metro. Incluso hemos podido ver recientemente al alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, ofreciendo una deliciosa hamburguesa con patatas para todas aquellas personas que decidan inocularse.

En España, tanto Uber como Cabify ofrecen viajes gratuitos y descuentos a las personas que acudan a vacunarse, y hemos visto campañas como la realizada por la Comunidad de Madrid en la que se ha utilizado a famosos que nada tienen que ver con la medicina o la biología, como Ana Rosa Quintana, Belén Esteban, Carmen Lomana, Antonio Resines o Emilio Butragueño, afirmando que la vacuna es segura y que vacunarse es imprescindible. Habría que recordar a la Comunidad de Madrid, y a todos aquellos que pretenden aprovechar la imagen de celebridades para promocionar la vacuna covid, que el Tribunal Supremo prohíbe el uso de famosos en anuncios médicos, por lo que están infringiendo la ley.

A la vista de todas estas acciones, que sin duda parecen sacadas de algún diario satírico o del cine de comedia, es evidente que están desesperados por vacunar. Y es que es muy probable que la campaña de vacunación contra la covid no esté resultando como esperaban, y quizá por ello estén forzando la máquina propagandística hasta límites insospechados.

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