Por Karina Mariani – gaceta.es

El kirchnerismo coloca a Argentina nuevamente en el top ten de los países más miserables del mundo. Por segundo año consecutivo y coincidiendo con la llegada de Alberto Fernández al poder, el país figura en los primeros puestos del “Índice de Miseria Global”, lista respaldada por la Universidad Johns Hopkins y publicada en The National Review cada año.

De los 156 países estudiados para la edición 2020, Argentina vuelve a destacarse por su nefasto desempeño producto de su desempleo, su endeudamiento y su inflación. El país gobernado por cuarta vez por el kirchnerismo es el único que, a diferencia de sus compañeros de ranking, no está ni en guerra ni tiene una dictadura.

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El galardón de la miseria tiene en cabeza a Venezuela, por supuesto, le siguen países africanos y de medio oriente con prolongadas guerras civiles, y luego viene Argentina con indicadores más míseros que Madagascar, Irán o Angola.

El esperado rebote con el que soñaba el gobierno y al que muchos economistas llamaban “el rebote del gato muerto”, efectivamente se ha frenado. En paralelo sube la pobreza. La economía cayó un 2,6% interanual en febrero por lo que se estima que el índice de pobreza supera ya el 44%. El nivel de febrero siguió siendo inferior a lo que se registraba en el mismo mes de 2020 y sólo 6 de los 15 sectores que conforman el índice no registran caídas. En cambio, hay rubros que parecen estar sentenciados a muerte, por ejemplo, los hoteles y restaurantes -38,2%, el transporte y comunicaciones -15,6% o la pesca -16,7%.

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Argentina enfrenta otro problema económico relacionado con la cuestión ideológica y el desmanejo político: hace semanas que un grupo de piqueteros y militantes mantiene un corte en las rutas de la provincia de Neuquén que paraliza la producción de gas. Estos grupos se apañan en un conflicto que la provincia tiene con los trabajadores estatales de la salud, y todo está comandado por el poderoso sindicato estatal. Ya es seguro que va a faltar combustible para calefaccionar los hogares argentinos durante el invierno que se avecina. Pero hay que recordar que el gobierno es socio político e ideológico de los movimientos sociales que producen estos cortes. La “calle” no es contraria al kirchnerismo gracias a esta sociedad y ahora Alberto Fernández está en el centro de esta disputa por lo cual su inacción ya es temeraria.

El conflicto ha paralizado Vaca Muerta, una de las zonas más productivas de combustibles fósiles en Argentina y están a punto de chocar las huestes del sindicato estatal contra los guiados por otro sindicato: el petrolero. En efecto, el líder de Petroleros Privados amenazó con movilizar 30 mil trabajadores para liberar las rutas “sea como sea” ante la parálisis del Gobierno nacional. Los petroleros estiman que desde que recrudecieron los conflictos, se han producido pérdidas por más de 13 millones de dólares diarios.

El presidente Fernández anda como bola sin manija, imponiendo normas, restricciones y controles cada vez más severos que no dejan de dar malos resultados. Pero no hay caso, se empeñan en ir por más. Al nuevo aislamiento y toque de queda nocturno se agregan nuevas dificultades para el comercio exterior y todo tipo de mecanismos de vigilancia. Todo sea por aminorar la circulación y pisar la actividad. Los objetivos son parar los contagios y la inflación, estos son los dos reales problemas y para ellos ni hay plan económico ni hay vacunas.

La famosa recuperación económica que Alberto había prometido hace escasos días no aparece por ningún lado y la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) expuso que Argentina lidera el ranking de países con mayor deuda.

El organismo confirma que Argentina tiene la deuda más grande de América Latina, que creció un 14%. Justamente, fue el gasto desaforado que el Gobierno hizo durante la cuarentena más larga e inútil del mundo que generó un déficit fiscal récord. El país terminó el 2020 con el ratio más alto de deuda versus Producto Bruto Interno (PBI) con el 104,5%. Vale decir que la deuda argentina equivale al total de su economía más unas moneditas. Si se compara con el año anterior, este valor llegaba al 90,2%, o sea que al desastre de endeudamiento que ya tenía Argentina el kirchnerismo le agregó un 14,3%. A la maraña infinita de planes sociales y subsidios a empresas y personas se agregaron las ayudas que se entregaron en función de la cuarentena y los confinamientos. Por eso Argentina también está en el ranking de los 5 países con mayor expansión del gasto primario.

En menos de dos años de gobierno, Alberto Fernández ha puesto a Argentina a la cabeza de todos los peores récords regionales y mundiales. La cuarentena más larga, entre los más lentos en vacunación, con más muertos por Covid, de los más endeudados, con mayor inflación, más miserables y con mayor caída. Estos son los números, lo demás es relato.

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