Por Leonor Tamayo – Actuall.com

Según salimos de la Semana Santa entramos en la batalla campal de las elecciones en Madrid. Vuelta al lío, las pedradas y los insultos, a una España revuelta, alterada y nerviosa. Y es que el demonio se retuerce de rabia en Pascua porque Cristo ha resucitado.

Estoy convencida de que la Cuaresma y la Semana Santa son sus peores momentos, por eso en ese tiempo suele arreciar el mal porque el demonio se revuelve y ataca con más odio si cabe. El mal fue vencido, la muerte ya no tiene la última palabra y nuestra lucha ahora consiste en no perder almas en la batalla, en hacer posible que la Vida llegue a todos, que descubran el Camino, que conozcan la Verdad, que la Luz brille para todos y las tinieblas se disipen en los corazones.

Lo malo es que el lobo hoy se viste con piel de cordero y es muy buen disfraz. No se presenta de golpe, no intenta atacar a cara descubierta y muchas veces no es fácil reconocerle.

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No sé si habéis leído algún documento de la Agenda 2030, esa de la cual todo el mundo habla, y cuya implantación en España corría a cargo de Pablo Iglesias. Son documentos largos, meticulosos, muy detallados en cuanto a objetivos y estrategia, llenos de palabrería complicada, aburridos y repetitivos. Acaba uno harto de “sostenibilidad”, “resiliencia”, “vulnerabilidad”, “igualdad”, “discriminación”, “brecha”, etc… Entre mucha paja encontramos objetivos justos, necesario y que nadie niega ni discute pero que nos distraen de las imposiciones ideológicas que a veces no llegamos si quiera percibir.

Los Objetivos del Milenio, la Agenda 2030, el Gran Reseteo, el Foro Económico Mundial…diferentes tentáculos con el mismo fin. Lobo con piel de cordero

Se habla del acceso al agua para todos: fenomenal, justo, necesario… pero ya sabemos a cambio de qué se ofrece esa ayuda a los países pobres. Se habla de educación para las mujeres a la vez que de salud sexual y reproductiva que ya sabemos todos lo que es. Se habla de discriminación de la mujer, algo que en muchos países sí es una realidad, pero la solución que ofrece es que salgan de su casa porque la familia, los hijos, se presentan siempre como una carga y lastre para la mujer.

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No encontraréis en todos esos larguísimos documentos menciones a la familia como lugar de crecimiento, amor, entrega, donación, alegría… No se habla de felicidad, de la familia, de ver crecer a los hijos, de compartir, de acompañar, de formar, de educar. Sólo se habla de ‘cuidados’ como si fuese una tarea mecánica que cualquiera pudiese hacer en lugar de los padres. La Agenda 2030 es una hoja de ruta del pensamiento único que, como la píldora de Mary Poppins, nos envuelven en azúcar para que nos la traguemos sin rechistar.

Los Objetivos del Milenio, la Agenda 2030, el Gran Reseteo, el Foro Económico Mundial…diferentes tentáculos con el mismo fin. Lobo con piel de cordero. Pero el Buen Pastor, resucitado, no dejará a su rebaño. Él ya ha vencido al lobo, no temáis corderitos, sed valientes, plantadle cara y huirá.

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