Mamella Fiallo Flor

La agrupación terrorista Sendero Luminoso asesinó a un padre y sus tres hijos en pleno 2021. A menos de dos semanas de las elecciones presidenciales en Perú, el grupo armado cuyo nombre oficial es el Partido Comunista del Perú, de tendencia ideológica marxista, leninista y maoísta, volvió a derramar sangre.

Sendero Luminoso tiene una relación similar a las FARC, en cuanto el narcotráfico. Financia a la guerrilla y existen «zonas liberadas» bajo su control, así lo explicó a PanAm Post Víctor Andrés Ponce, periodista político y director del portal El Montonero.pe con sede en Lima, Perú.

¿La reaparición de Sendero Luminoso en víspera de las elecciones presidenciales deja un mensaje (para quién)?

Considero que se trata de un mensaje para los candidatos presidenciales, sobre todo los de la centroderecha, que plantean recuperar el orden público con base al fortalecimiento del Estado, las fuerzas armadas y la policía, en directa relación con la población. Los recientes ataques en el Valle de Río Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) pretenden dejar ese mensaje. Parecen señalar que cualquier esfuerzo del Estado en recuperar el control del VRAEM está condenado al fracaso porque, en este valle, se emplaza la principal zona de producción de hoja de coca y producción de narcotráfico.

¿Cómo deben reaccionar los candidatos ante el ataque de Sendero Luminoso y qué nos dice la reacción de cada cual hasta ahora?

Los candidatos deben reafirmar la voluntad de recuperar la autoridad del Estado en “las zonas liberadas”, que todavía mantienen los remanentes de Sendero Luminoso, hoy convertidos en brazo armado del narcotráfico o convertidos en productores de cocaína sobre la base de la opresión militar y terrorista de los campesinos.

¿Representa todavía una amenaza para el país y la región o fue un acto aislado?

No se trata de una amenaza general para el país, sino de remanentes terroristas que buscan crear zonas liberadas de la autoridad estatal para desarrollar sus estrategias de siembra de hoja de coca y producción de cocaína. En una zona como el VRAEM se combinan la pobreza, la ausencia general del Estado, la siembra masiva de cultivos de hoja de coca, la producción de cocaína, sobre la base del terror implacable de los remanentes senderistas. Es el mismo terror de cualquier cártel latinoamericano. Cualquier diferencia o disidencia se paga con la vida.

¿Es válido decir que el reciente ataque es un efecto dominó de las brisas bolivarianas en la región desde octubre de 2019 o qué lo detonó?

Considerando las relaciones establecidas entre las FARC y el gobierno de Maduro es posible establecer comparaciones de ese tipo y las preguntas son válidas. Sin embargo, los remanentes de Sendero Luminoso en Perú tienen sus propias características, sobre todo por su origen maoísta. Finalmente, si se tratara de minar la autoridad del Estado democrático peruano, diversos entendimientos se pueden producir entre quienes buscan derribar el Estado de derecho en el país.

¿Qué mensaje enviaría a los peruanos y cuál a los hispanos en general sobre el peligro inminente?

Es evidente que todas las estrategias contra los Estados republicanos, contra la vigencia del Estado de derecho en la región, de una u otra manera, van a converger en los objetivos de desestabilizar a las instituciones republicanas. Ya conocemos cómo el gobierno chavista de Venezuela ha establecido alianzas estrechas con las FARC y los cárteles de las drogas para debilitar el Estado de derecho en Colombia y promover las economías ilegales. Es hora de entender que, de diversas maneras, los proyectos autoritarios en contra de los sistemas republicanos van a buscar sumar fuerzas con los actores y las economías ilegales que socavan la autoridad de los Estados de derecho.

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