Redacción BLesA medida que los ingresos ilegales a lo largo de la frontera sur aumentan exponencialmente a niveles récord, la administración Biden está considerando enviar migrantes a los estados cercanos a la frontera Norte con Canadá, buscando aliviar las infraestructuras colapsadas a lo largo de la frontera sur de los Estados Unidos.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) solicitó el viernes el apoyo del avión al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) después de que al menos 1.000 familias de migrantes y menores no acompañados cruzaran el Río Bravo hacia el sur de Texas el viernes por la mañana, según informaron funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). 

Además, los agentes fronterizos aún tienen otros 1.000 migrantes que no pudieron procesar durante la noche del viernes, según las comunicaciones revisadas.

La situación se ve profundamente agravada por los casi 4.500 niños no acompañados retenidos en centros de detención y tiendas de campaña en la frontera, superando por mucho el tiempo límite legal de tres días. 

Mientras tanto, la administración Biden sigue sin admitir la situación de crisis en la frontera Sur y se refiere a la cuestión migratoria como un “desafío” a resolver.

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El senador Chris Murphy, demócrata de Connecticut, dijo que “luchó por contener las lágrimas” mientras visitaba un centro de niños migrantes superpoblado el viernes. 

“Acabo de salir de la instalación de procesamiento fronterizo. Cientos de niños apiñados en grandes habitaciones abiertas. En una esquina, luché por contener las lágrimas mientras una niña de 13 años sollozaba [sic] incontrolablemente explicando a través de un traductor lo aterrorizada que estaba, después de haber sido separada de ella abuela y sin sus padres “, escribió en Twitter.

Otro dato no menos importante es que en los casos anteriores cuando se decidió trasladar a inmigrantes ilegales a las localidades vecinas a la frontera norte con Canadá, fue siempre durante el verano, lo que garantizó temperaturas agradables tanto para el traslado como para la estadía de las personas.

Ahora la situación es completamente diversa por las bajas temperaturas del invierno, y no está claro si CBP podrá proporcionar ropa más abrigada e instalaciones adecuadas para las familias enviadas a estados como Michigan, Dakota del Sur y Montana.

No sería la primera vez que en un momento crítico un gobierno estadounidense debe trasladar a inmigrantes ilegales a otras localidades alejadas de la zona de mayor conflicto, justamente para impedir los desbordes en la frontera sur. 

Pero lo que resulta indignante en esta ocasión es que la frontera ya se encuentra desbordada desde hace semanas por políticas que promovieron la migración masiva desde centroamérica y todo indicaría que de no modificar estas políticas la situación empeorará y sólo lograrán desbordar también los lugares a donde trasladen a los inmigrantes, sin resolver la situación de fondo.

Andrés Vacca– BLes.com

 
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