El término covidianos puede sonarte extraño, pero es justamente lo que muchas personas son, ya que son todas esas personas que creen ciegamente lo que dice los gobiernos del mundo. Debido a que en estos últimos años muchas personas han estado siguiendo de forma ciega todas las directrices del gobierno y organizaciones.

Concretamente muchos han estado siguiendo las absurdas directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, esta organización, no ha hecho más que copiar el modelo comunista o religioso para adoctrinar a las personas. Esto ha estado funcionando y ahora estamos en la era de los covidianos, donde todos hacen lo que la organización dicta.

Si usted tiene familiares o covidianos entenderá perfectamente de que trata esto. Es bastante descorazonador la percepción tan deformada que tienen de la realidad. Se creen a pies juntillas lo que dicen los terroristas mediáticos de Susana Griso, Risto, Iñaki López, Prats y demás periodistas. Son incapaces de razonar. Piensan que los arrestos domiciliarios no funcionaron porque la gente iba sin el bozal y hacían quedadas ilegales. Que los hospitales no dan abasto con el tráfico de enfermos y que los cadáveres se amontonan en los depósitos, que las funerarias no pueden más.

Les muestras diversos vídeos del canal Graba tu hospital para hacerles ver que la realidad es muy distinta de lo que cuentan los medios de desinformación y prefieren negarla, no quieren ni siquiera remotamente admitir que todo ha podido ser un engaño.

Los cientos de vídeos de doctores que niegan la pandemia y la existencia del virus no les hacen preguntarse nada, lo minimizan diciendo que “eso son opiniones y que está muriendo mucha gente”. Da igual que los datos oficiales vayan en contra de esas afirmaciones, los medios de desinformación han hecho una labor de acoso y manipulación mental que ha colaborado a crear un telón de acero que rechaza cualquier versión que no sea la que ellos te han ofrecido. Ante esto, entienden que tienen la necesidad de seguir consumiendo desinformación, y que están más capacitados para tomar decisiones en base a esta única fuente. Es una operación de control mental que se retroalimenta, creando la ilusión de que aquellos que contradigan la verdad oficial buscan perjudicarles de alguna manera, y que cuentan con el monopolio de la verdad en este asunto.

El COVID-19 llevó a la aparición de los covidianos

Está claro que esta peligrosa secta llegó con el COVID-19, ya que fue en este momento cuando se dispusieron a colocar una gran cantidad de directrices nunca antes vistas en la historia de la salud. Por ejemplo, el confinamiento para todas aquellas personas sanas, cuarentena para personas que se hacían pruebas con PCR poco confiables y daban positivo, etc.

Todo esto llevó a que surgieran los covidianos, que apoyan ciegamente todas las medidas que la organización y los gobiernos imponen. Esta es una cruel realidad y ha llevado a que las personas sean más maleables y manipulables, justamente lo que la OMS y los gobiernos quieren lograr.

Un covidiano no es más que un tele creyente que se informa por televisión de todas las novedades sobre la pandemia. Aunque también se definen como sectarios, que solo creen lo que los medios de comunicación televisivos indican.

El covidiano cree que la gripe estacional después de más de mil años de existencia ha desaparecido totalmente, debido a las precauciones y a la responsabilidad de la gente en sus relaciones sociales. Y en cambio cree que los contagios por Covid 19 han aumentado por la causa contraria, es decir, por la falta de responsabilidad de la gente y sus relaciones sociales. Jamás pensará en esta evidente contradicción, ni llegará a la conclusión de que lo cierto es que se están recalificando las gripes hacia el Covid 19, para aumentar las cifras; pensar eso sería herejía.

Si las cifras anuales de fallecimientos por todas las causas son idénticas o similares a la media de todos los años anteriores, se queda perplejo, pero no lo quiere ver, ni quiere enterarse, se tapa los oídos, sería como traicionar su nueva fe. Lo niega, lo justifica, lo ignora, lo tergiversa, y repite una y otra vez la oración, el rezo diario que ha aprendido en la televisión, hay pandemia, hay pandemia, hay pandemia y no hay más que hablar, lo dice la televisión, las imágenes, los colapsos de los hospitales, no cabe duda, ni pensar ni analizar. ¡Hay pandemia!

Entre los covidianos hay gente de todas las clases sociales, pobres y ricos, jóvenes y ancianos, gente sin estudios y universitarios, de letras y de ciencias.

El covidiano ha quedado noqueado, sometido por la muerte a la esclavitud, o mejor dicho, por el miedo a la muerte, algo que, por otra parte, es consustancial con nuestra existencia. Pero ahora se ha bloqueado, su razón ha quedado colapsada.

Los covidianos son creyentes impecables, hay muchos entre mis afectos, entre mis familiares y amigos, son gente seria y educada, y son inteligentes sin lugar a dudas, pero por disculparlos, yo diría que son inteligentes asintomáticos.

¿Por qué son peligrosos?

El peligro que representan este tipo de personas es que son fácilmente manipulables y suelen hacer todo lo que se les ordena relaciondo al COVID-19. Pero no solo eso, sino que además son personas con miedo, que tratan de imponer lo que ellos creen a los demás.

Todo esto es un gran problema, ya que luego de un año de tantas medidas autoritarias, nos hemos dado cuenta que no existe una pandemia como la entienden muchas personas. Solo basta con ver los números, ya que estos son muy claros y nos dicen que tanto la letalidad como la mortalidad del virus COVID-19 es muy baja.

A esto hay que sumarle el hecho de que aún no sabemos si la contabilidad de los fallecidos por este virus es real. De hecho, no se sabe si en realidad morirán por el COVID-19, ya que se sabe que muchos murieron por otras causas.

Con todo esto los covidianos son una secta bastante peligrosa. Debido a que, aunque los datos están allí y los números dicen algo diferente a lo de las OMS y los gobiernos, estas personas siguen creyendo en lo que los medios de comunicación dicen. Desafortunadamente, es un gran número de personas la que entra en este término, y que siguen ciegamente lo que las organizaciones dicen.

Sin embargo, esperemos que esto pare y que más personas comiencen a ver qué es lo que está pasando en realidad y comiencen a hacer las preguntas correctas, sobre toda esta “pandemia”. Muchos defienden tan ferozmente su religión, muchas veces a través de la violencia, la censura, la manipulación y el chantaje. A estos covidianos radicales los podríamos poner al mismo nivel que a los fanáticos yihadistas, ya que están tan convencidos de la falsa realidad que se les ha inculcado, que son capaces de defender la mentira hasta las últimas consecuencias. Aunque haya que poner vacunas experimentales a personas inocentes y eso pueda provocar un genocidio masivo, ellos están tan seguros de la mentira que llegarán hasta el final y harán lo que sea necesario para lograr los planes dictatoriales del gobierno.

 

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