Bajo un absoluto apagón mediático, se va a aprobar en Galicia una proposición de modificación de la draconiana ley 8/2008 del 10 de julio, que posteriormente será impuesta en el resto de las comunidades autónomas. Tanto esta ley como su propuesta de modificación, violan todos los derechos humanos y constitucionales, garantizando la arbitrariedad de abusos y el sometimiento paulatino de ciudadanos. Feijóo usará su mayoría absoluta para aprobar en febrero una ley autonómica que incluye la obligación a vacunarse.

Vamos hacia un Estado Policial y esta ley, junto a su ampliación, ya supone y supondrá:
– Sometimiento a la vacunación obligatoria (Art. 38, 2, b– 5)
– Sometimiento a hospitalizaciones por la fuerza (Art. 38, 2, b– 2)
– Sometimiento a mas toques de queda, cuarentenas y aislamientos indefinidos, mediante prórrogas . (Art. 38, 2, b– 1)
– Sometimiento a exámenes y tratamientos médicos, a criterio de la autoridad política sanitaria (Art. 38, 2, b– 2) (Art.38, 2, b– 4)
– Cierre arbitrario de empresas (Art. 38, 1 – c)
– Incautación arbitraria de bienes a ciudadanos (Art. 38, 1 – a)
– Detención de civiles en centros de aislamiento, que ya se están construyendo a tal efecto (Art. 38, 2, b– 1)

Al final, disimuladamente y aprovechando él contexto actual, los políticos actúan como sí tuviesen el mando absoluto en una dictadura, obviando lo más básico de lo que supone vivir en un estado de derecho. Ni siquiera se cortan con la terminología: “sometimiento”, “incautación”, “sin procedimientos administrativos”, “tratamientos el vacunación obligatoria”…

El Dr.  Hilario Robledo de Galicia se pronuncia contra la ley Auschwitz. Advierte de los peligros para la salud de la Vacuna Experimental. Denuncia claramente la sinrazón de este tipo de medidas que tienen más de políticas que se sanitarias. ¿Por que lo llaman protección cuando quieren decir control?

El abogado Luis de Miguel junto con los doctores Natalia Prego y Ángel Ruiz han hablado de la ley Auschwitz. Convocan movilizaciones en todas las plazas de los pueblos para reivindicar nuestros derechos y libertades amparados en el derecho a la reunión de la constitución española.

De hecho ya llegan increíbles imágenes y testimonios de la ciudad de Formosa en Argentina. Auténticos campos de concentración donde aíslan a personas, bebés, niños y los amontonan sin ningún motivo en condiciones lamentables. Ver para creer. Hay que parar esta locura y hay que hacerlo ya. Recuerda a la Alemania nazi. Los judíos pensaban que Dios les salvaría y que no permitiría que nadie les hiciese daño. Cuando se dieron cuenta estaban en las duchas alemanas, que en realidad eran cámaras de gas. No permitiremos que vuelva a suceder lo mismo.

¿Un nuevo genocidio con la excusa Covid19?

En el marco de los denominados Juicios de Núremberg a los criminales de guerra nazis tuvo lugar el denominado Juicio de los Médicos, que comenzó el 9 de diciembre de 1946. Un Tribunal Militar Internacional, integrado por jueces de los cuatro países aliados, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética, juzgó a tres oficiales y 20 médicos, bajo la acusación, entre otros cargos, de “crímenes contra la humanidad”, incluyendo la ejecución de experimentos médicos en prisioneros de guerra y civiles de países ocupados y de la propia población civil alemana.

Este proceso sacó a la luz un perverso sistema de destrucción de la conciencia social alemana, que, en su vertiente sanitaria, supuso la institucionalización de conductas criminales en materia de salud pública, higiene racial e investigación humana. En este torbellino se vio involucrada una considerable cantidad de profesionales de la medicina (piénsese que casi la mitad de los médicos alemanes estaban afiliados al partido nazi en un determinado momento del III Reich), además de otros agentes relacionados con la asistencia sanitaria, enfermería, industria farmacéutica, etc.

Desde planteamientos éticos, cabe preguntarse por las circunstancias que condujeron a esta barbarie juzgada en Núremberg, aunque la respuesta no es nada fácil.

En primer lugar, muchos médicos aceptaron que las leyes eugenésicas del ejecutivo nazi estaban concebidas para el beneficio de la nación (Volksgesundheit) y no para el del paciente, si se quería dejar un legado de salud a las generaciones venideras.

Pero, además, existieron otras muchas motivaciones para participar directamente en estos tremendos abusos: algunos sanitarios lo justificaban todo por su “entrega a la ciencia”, incluso los inhumanos experimentos cometidos en los campos de concentración, mientras otros se definían como patriotas inmersos en una guerra.

Los más ambiciosos realizaron estas actividades para medrar en sus carreras profesionales y académicas, y también los había que estaban enfermizamente imbuidos por la perversa filosofía nazi.

Por último, hay que reconocer también el hecho de que desvincularse completamente de la turbia maquinaria nazi no era fácil para el colectivo sanitario, en un ambiente ahogado por el miedo y la presión social.

Ahora el contexto ha cambiado, la excusa no es el nacionalsocialismo, sino una pandemia con la que cancelar todos los derechos humanos. Las historia se repite. ¿Los médicos actuarán y obedecerán todo hasta las últimas consecuencias con la excusa del Covid19?

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