Google tienes grandes intereses financieros para impulsar la pandemia y la vacuna covid 19. Google tiene muchos motivos para justificar las acciones que realiza pero, como en casi todo, lo más importante es siempre el dinero. Desde que Google invirtió en los programas globales de vacunas de la Fundación Bill y Melinda Gates, se ha involucrado en la censura de las vacunas, apuntando y eliminando cualquier información científica sobre las lesiones y las fallas de las respuestas inmunitarias aumentadas por las mismas. Youtube, la plataforma de video de Google, ahora prohíbe cualquier contenido científico escéptico que se desvíe de la narrativa oficial de la covid-19. Cualquier información se considera “información errónea”. Se censura cualquier estudio que muestre cómo las vacunas contra la gripe causan susceptibilidad a la infección por coronavirus.

Google y YouTube están trabajando activamente para lavar el cerebro de las personas, prolongar los temores de una pandemia y maximizar la presentación a sus proyectos de vacunas. Pero su plan es aún mayor que esto.

Para obtener regalías por la venta de la vacuna, los inversores detrás de Vaccitech y la vacuna Oxford deberán convencer al mundo de que estas vacunas covid-19 se necesitan a intervalos regulares todos los años. Sus intenciones son claras. El profesor de medicina de Oxford, John Bell, el “arquitecto” de la asociación Oxford-AstraZeneca dijo a NBC News que el mundo necesitará vacunas regulares contra el coronavirus todos los años por lo que Google necesita que la OMS declare la pandemia como una “enfermedad estacional”. Vaccitech ya ha recibido £ 2,3 millones de fondos públicos para desarrollar la segunda generación de vacunas covid-19, mientras sus inversores se preparan para sacar provecho de la estafa de forma indefinida.

Por su parte, el jefe de `Operation Warp Speed´ le dijo al Wall Street Journal que todos los receptores de la vacuna Warp Speed en los EE. UU. serán monitoreados por “sistemas de seguimiento increíblemente precisos” administrados por los gigantes tecnológicos Google y Oracle para garantizar “que cada paciente reciba dos dosis de la misma vacuna y que los controle para detectar efectos adversos para la salud”

En un documento de los CDC se hace referencia a otro documento publicado en agosto por el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, asociado con las simulaciones del Evento 201 y el Invierno Oscuro, como información sobre su estrategia de vacunación contra el COVID-19. El articulo sostiene que los sistemas de “informes pasivos” existentes administrados por los CDC y la FDA deben ser reestructurados para crear “un sistema de vigilancia de seguridad activa” dirigido por los CDC.

Google es bien conocido por su relación acogedora con la NSA, incluido su programa PRISM, y también han respaldado la legislación respaldada por la NSA que facilitaría la vigilancia de los estadounidenses sin una orden judicial. De manera similar, Oracle es un contratista de la NSA desde hace mucho tiempo y también tiene vínculos con la CIA que se remontan a sus primeros días como empresa, no muy diferente de Google.

Hace más de dos años, Sundar Pichai, CEO de Google y de su matriz, Alphabet, prometió en público dejar de utilizar la experiencia en inteligencia artificial de Google para desarrollar armas y que esta no dañaría a las personas, pero no dijo nada sobre Alphabet, la empresa matriz.

“No diseñaremos o distribuiremos inteligencia artificial en áreas como armas u otras tecnologías cuyo propósito principal pueda ser causar daño a personas. Creemos que Google no debería estar en el negocio de la guerra», señaló en una entrada del blog corporativo de la multinacional.”

Ahora, Forbes ha revelado que a través de GV, el brazo inversor de la multinacional, la compañía participa en algunas firmas como Orbital Insight y Planet que están ganando muchísimo dinero con contratos con, entre otros, el Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Orbital es una firma de software fundada por James Crawford, exdirector de Google Books. Su IA trabaja con imágenes satelitales, grabaciones de drones y datos de geolocalización de 800 millones de dispositivos móviles para indicarle aparentemente a sus clientes qué cosas han cambiado en la Tierra y por qué importa. Según un antiguo responsable de equipos, Orbital entiende que su tecnología nunca se podrá utilizar para «identificar objetivos» de un bombardeo. “Pero una vez identificas un edificio para el gobierno, este hará lo que quiera con él.”

Por su parte, Planet fue fundada por ingenieros de la NASA. Tiene 150 satélites en órbita y su objetivo es crear la mayor constelación de satélites artificiales. Su negocio es similar al de Orbital Insight, una mezcla de cuestiones humanitarias, clientes privados y contratación gubernamental que espera aumentar aumentar su colaboración con la administración estadounidense en los próximos años, gracias a un contrato llamado EnhancedView que provee a la administración norteamericana de imágenes de satélite.

También se le olvidó mencionar las ordenes internas de la compañía en las que insta a sus científicos a que den un tono “positivo” a las investigaciones de IA reforzando de este modo el control sobre los artículos por considerarlos “temas sensibles”. Lo cierto es que Google utiliza ciertas trampas legales para censurar cualquier contenido que consideren inapropiado como el análisis de rostros y sentimientos y categorizaciones de raza, género o afiliación política. Cuatro investigadores del personal, incluida la científica senior Margaret Mitchell, dijeron que Google está comenzando a interferir con estudios cruciales sobre posibles daños tecnológicos.

“Si estamos investigando lo apropiado dada nuestra experiencia, y no se nos permite publicar eso por motivos que no están en línea con la revisión por pares de alta calidad, entonces nos estamos metiendo en un serio problema de censura”, dijo Mitchell.

El programa `Total Information Awareness´ (TIA), buscaba desarrollar un aparato de vigilancia administrado por la DARPA del Pentágono y, oficialmente, se argumentó que la vigilancia invasiva de toda la población estadounidense era necesaria, recopilando los registros médicos de los estadounidenses, huellas dactilares, datos biométricos de la marcha, el rostro y el iris, prescripciones de medicamentos, e incluso ADN, además de los hábitos financieros, de viaje y de consumo de medios de los ciudadanos. Pero, a diferencia de años anteriores, su aparente sucesor, OWS, no ha recibido ningún rechazo de los principales medios de comunicación u organizaciones de defensa, y muchas de estas mismas entidades ahora tienen fe ciega en la iniciativa secreta y la enaltecen como la “única forma” de resolver la crisis pandémica mientras fomentan el temor a nuevas cepas de coronavirus y desarrollan vacunas para garantizar al mundo que otra ronda de protección contra el covid está en camino.

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