Muchos conocemos las andanzas del fiscal Mena al cargo de una organización de sicarios que mataban sin piedad a cualquiera que se cruzase en su camino. Todo esto se relata en el Expediente Royuela, una documentación filtrada por la familia Royuela y que expone toda la corrupción mafiosa del estado español. ¿Qué sabemos sobre este psicópata?

“Amé la justicia y odié la iniquidad”. Éstas fueron las últimas palabras que pronunció el ex fiscal jefe de Cataluña José María Mena utilizó en la madrugada del día 2 de Diciembre de 2006 para cerrar su discurso y despedirse de un cargo que ha ocupado durante 10 años. Los asistentes a la cena de homenaje a Mena en el hotel Reina Sofía de Barcelona le dedicaron una cerrada ovación y se pusieron en pie en señal de reconocimiento.

Fue el momento culminante de una noche dedicada por entero a ensalzar la dilatada trayectoria personal y profesional de José María Mena (Villarcayo, Burgos, 1936), que se jubiló tras más de 40 años de ejercicio como fiscal. Al acto acudieron decenas de personalidades de la vida pública catalana y española: políticos, mandos de los cuerpos y fuerzas de seguridad, periodistas, jueces, abogados y, sobre todo, fiscales que han estado bajo la dirección de Mena en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). La cena coincidía además con el 70º cumpleaños de Mena, que con tono jocoso confesó sentirse “un hombre afortunado” ante los cerca de 450 invitados.

Uno de los asistentes al acto fue el presidente de la Generalitat de ese momento, José Montilla, que acudió acompañado de los consejeros Montserrat Tura, Joan Saura y Francesc Baltasar. “Mena ha sido un ejemplo de independencia y firmeza. Ha dignificado la figura del funcionario público”, resaltó Montilla. El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, subió también al estrado para destacar el fuerte vínculo de Mena con la capital catalana.

En una línea similar se expresó, a través de una grabación en vídeo, la vicepresidenta primera del Gobierno de ese momento, María Teresa Fernández de la Vega: “Es una de las trayectorias más coherentes que he conocido, llena de coraje, autonomía e independencia”. Y concluyó: “Ha creado escuela”. Otro amigo del homenajeado, el ex fiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, recordó las actuaciones de Mena en su oposición al régimen franquista, y aseguró que la tarea del ya ex fiscal jefe “ha generado inquietud entre los poderosos”.

Los responsables de la Administración de justicia también tuvieron su protagonismo en el acto. En un discurso conciso, el magistrado del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, definió a Mena como un hombre “íntegro, de voluntad inquebrantable y juicio certero”. Conde-Pumpido añadió que tanto Mena como Jiménez Villarejo “han dejado huella en los fiscales de Barcelona”. También acudieron la presidenta del TSJC, María Eugenia Alegret; su antecesor en el cargo, Guillem Vidal, y el secretario de Estado de Justicia, Luis López. Mena tuvo un mensaje para todos ellos y, en especial, para los “jóvenes fiscales” que acaban de iniciar su carrera: “Tienen la obligación de no sentirse quemados y trabajar siempre de forma incansable. La desmoralización es inmoral”. El ex fiscal jefe pidió que trabajen para mejorar el funcionamiento de la justicia: “La eficacia es revolucionaria”.

La ley del silencio

La mayoría de invitados importantes a esta ceremonia probablemente conocían o habían oído hablar de los negocios turbios de Mena. Incluso es posible que algunos hayan contratado sus servicios. Su silencio cómplice sigue perpetuando el crimen organizado y el asesinato de personas inocentes. ¿Pero como es posible que ni siquiera la policía se diese cuenta de estos asesinatos?

No es necesario que haya miles de personajes corruptos para llevar a cabo esta trama, solo se necesita coordinación y el envío de los agentes necesarios al lugar del crimen. En la mayoría de oficios existe la corrupción y no iban a ser menos los cuerpos especializados de seguridad.

En estos casos los que llevan la batuta son la policía científica o judicial y los forenses, son los que prueban la causa de la muerte y contra eso no hay nada que hacer. La policía científica es un cuerpo móvil a las órdenes de la judicatura, cuando ellos aparecen en la escena de un crimen, desaparición o muerte accidental sospechosa, tanto Guardia Civil como Policia Nacional de la zona o policía local no pueden ni acercarse al lugar del “siniestro”. Ni testigos que pongan en duda la versión oficial que se hace de un determinado crimen, ni periodistas, ni nadie pueden poner en dudas la analítica y resolución que se haya hecho del caso.

¿Como es posible que el fiscal Mena no haya recibido ningún castigo penal? Los Royuela explican que no solo Mena encarga la muerte del padre de la jueza Maria Eugenia Alegretlo sino la de varios socios suyos porque la hija admitió a trámite una querella de Royuela donde denunciaba los asesinatos de Mena. Ella empezó a investigarlos en serio hasta que Mena la llamó para hablar con ella. Quedaron en una casa que tiene Mena en el Montseny y desde esa cita Maria Eugenia Alegretlo paralizó todo.

¿Habrá justicia algún día?

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