El ex Secretario General de juventudes del PSPV de Elche ha reconocido que “visionaba y distribuía imágenes de adultos violando a recién nacidos y fotografías de torturas a bebés»

La sede judicial de Elche de la Audiencia Provincial de Alicante ha cerrado un acuerdo con uno de los pedófilos más fríos y con mayor crueldad con los que se han encontrado los agentes de la Policía Nacional especializados en delitos sexuales contra menores. Le han condenado a tres años de prisión a cambio de su confesión –clave para la condena-, ante los innumerables indicios que le señalaban como un depredador sexual de contenido pedófilo.

Alejandro Díaz –ex Secretario General de las Juventudes Socialistas de Elche- ha reconocido ante el juez que “visionaba y distribuía imágenes de adultos violando a recién nacidos, así como fotografías de torturas a bebés a unos niveles difíciles de comprender”.

El peor caso de pedofilia de los últimos 25 años

Este procedimiento ha marcado un antes y un después para los agentes de la Policía Nacional por la crueldad de las imágenes intervenidas y la frialdad mostrada por el condenado.

La Fiscalía pedía nueve años de prisión para Alejandro Díaz. Tras el acuerdo de rebaja de condena, Díaz ha reconocido los hechos que se le imputaban, como poseedor del material pedófilo, que visionaba y compartía, con lo que se le ha eximido de cualquier delito de producción de ese material.

Las diligencias de investigación incluyeron una frase interceptada al condenado donde afirmaba que “los imagino gritando y llorando mientras los violo”, lo que supuso el punto de partida de una investigación en la que pronto emergieron conversaciones demoledoras e imágenes descarnadas que muchos policías fueron incapaces de visionar por su dureza.

Ante la evidencia de las pruebas acumuladas en su contra y la petición de nueve años de prisión por parte de la Fiscalía, Díaz ha reconocido ante el juez que visionaba y distribuía imágenes de adultos violando a recién nacidos así como fotografías de torturas a bebés a unos niveles difíciles de comprender.

Lo ha hecho buscando una rebaja de la pena, que se vislumbraba elevada. Ha sido condenado a tres años de cárcel.

La frase de «los imagino gritando y llorando mientras los violo incorporada en las diligencias» supuso el punto de partida de una investigación en la que pronto emergieron conversaciones demoledoras e imágenes descaranadas que muchos policías fueron incapaces de visionar .

La admisión de los hechos de Díaz ha frenado el juicio y ha puesto fin a tres años de diligencias. Buena parte de los agentes describieron el caso como el peor de pedofilia al que se habían enfrentado en los últimos 25 años.

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