El globalismo tiene un plan llamado Agenda 2030 para esclavizarnos a todos. Numerosas instituciones trabajan en esto y ya existen muchísimos organismos se encargan de coordinarlo. Este proyecto impulsado por políticos progresistas de izquierda que obedecen a banqueros globalistas tecnofascistas traerá una nueva era de dictadura mundial a la sociedad. Es sorprendente como se esta imponiendo la censura en el mundo entero en nombre de la corrección política. La agenda 2030 es el documentación globalista por excelencia y en ella se establecen 17 objetivos que deben ser establecidos por los gobiernos como eje central de las políticas. Esta agenda utiliza lenguaje basado en el ecologismo, la economía sostenible, la supuesta eliminación de la pobreza y las políticas de género.

El carácter totalitario del globalismo se muestra en estas instrucciones desarrolladas por la Agenda 2030 y reza que lo privado también es político. Según esta agenda, todos debemos someternos a los objetivos del globalismo.

Prohibición de comer carne e imposición de la dieta vegana. Prohibición de los baños, solo se permitirán duchas controladas de tiempo. Prohibición del automóvil para imponer el uso de la bicicleta para ir a trabajar. Prohibición del dinero en efectivo para poner el pago con el teléfono móvil.

Invade el planeta entero con organismos genéticamente modificados y semillas patentadas de Monsanto, al tiempo que aumenta el uso de herbicidas mortales bajo el falso reclamo de “aumento de la producción” de cultivos alimentarios. El ingeniero modificó genéticamente las plantas para estimular los químicos vitamínicos específicos sin tener idea de las consecuencias a largo plazo de la contaminación genética o los experimentos genéticos entre especies llevados a cabo abiertamente en un ecosistema frágil.

Los objetivos de la Agenda 2030

Esta es la hoja de ruta que indica los pasos que se darán en los próximos meses en relación con la crisis del coronavirus hasta el objetivo final del reset global. El documento lleva el encabezamiento del Alto Comisionado para la Planificación, un organismo gubernamental creado oficialmente por el gobierno francés el pasado mes de septiembre mediante un decreto firmado por el Presidente de la República, Emmanuel Macron, que asignó la dirección de este organismo a François Bayrou, ex Ministro de Justicia que renunció en 2017 por estar implicado en un escándalo sobre la mala utilización de los fondos recibidos por el Parlamento Europeo.

– Programa de planificación de la alta comisión
– Confinamiento ligero
– Puesta en marcha progresiva de las restricciones de circulación sobre una base continua
– Aumento de los casos positivos
– Aceleración de la adquisición (o construcción) de instalaciones de aislamiento en cada región y departamento
– Confinamiento completo y total (mucho más restrictivo que la primera y la segunda fase de restricción)
– Reforma y extensión del programa de desempleo hacia el programa de salario universal
– Mutación proyectada del COVOD-19 con un virus secundario COVID-21
– Superación de las capacidades de recepción de casos COVOD-19 y COVID-21
– Inhabilitación económica. Rupturas proyectadas en las cadenas de abastecimiento. Escasez de stocks.
– Nuevas restricciones. Tercer confinamiento.
– Puesta en marcha del salario universal.
– Despliegue de los militares para controlar los desplazamientos.

Si no cree la autenticidad de los documentos confidenciales mostrados, puede consultar los oficiales. En el contrato de adquisición de vacunas entre AstraZeneca, la empresa farmacéutica británica ya condenada por fraude en los EE.UU., y los países que recibirán el fármaco, se hace referencia expresa al fin de la pandemia previsto para el próximo verano, a más tardar en julio de 2021.

Al mismo tiempo que habrá una explosión de nuevos casos, los gobiernos tendrán la tarea de construir verdaderos campos de concentración en los que las personas que se nieguen a someterse a las pruebas Covid serán deportadas contra su voluntad.

Una vez más, no se trata de una loca “teoría de la conspiración”, sino de lo que ya empieza a aplicarse oficialmente en algunas partes del mundo.

En Nueva Zelanda, la Primera Ministra Jacinda Ardern ha declarado explícitamente que las personas que se nieguen a realizar estas pruebas serán trasladadas a estos campos sin su consentimiento.

La máquina terrorista de los medios de comunicación utilizará entonces la supuesta o real mutación del virus para crear una ola de pánico e histeria aún mayor que la que se ha visto hasta ahora.

Por encima de todo, lo que más quieren las élites es arrastrar a toda la humanidad a la peor crisis económica que la historia haya visto.

Esta gran agitación económica creará un agujero sin precedentes en la demanda mundial. En este punto, la cadena de suministro de alimentos se romperá.

Los fracasos empresariales serán sin precedentes y devastadores. El desempleo alcanzará cotas sin precedentes en la historia económica y las masas tendrán dificultades para alimentarse.

La tabla del Gobierno francés describe esta frase y predice los disturbios que llevarán el orden social hacia el colapso total.

El siguiente paso en esta fase será la militarización. La ley marcial será la única manera de suprimir las revueltas y disturbios masivos causados por lo que será una hambruna.

Será una situación totalmente idéntica a la que se produjo en la guerra, pero a escala mundial. Una vez que las masas ya no tengan los trabajos y medios de vida necesarios, se les ofrecerá una opción: recibir un ingreso universal.

El globalismo quiere llevar a toda la humanidad hacia la desindustrialización total, y el fin del trabajo como se ha conocido hasta ahora en las economías capitalistas.

El fin del trabajo sirve esencialmente para privar al individuo de su independencia. Sólo aquellos que acepten el ingreso universal, la limosna del gobierno, estarán en posición de sobrevivir.

Sin embargo, sólo podrán recibirla aquellos que acepten los términos impuestos por las élites.

Las masas sumergidas en la deuda se ofrecerán a renunciar a todos sus bienes personales. El fin de la propiedad privada es, por lo tanto, uno de los fines últimos.

En la dictadura mundialista, habrá una especie de sistema colectivista en el que el concepto de propiedad personal ya no existirá.

Si no se aceptan los ingresos universales y la vacuna prevista para principios del verano de 2021, la gente permanecerá confinada indefinidamente en campos de concentración. El globalismo muestra su naturaleza satánica. Esta es la expresión final de la ideología globalista en la que no hay lugar para el libre albedrío. Sólo hay una obediencia total. La verdadera naturaleza de esta filosofía es, por lo tanto, abiertamente satánica.

Este diseño apunta abiertamente a destruir a la humanidad y a reducirla a las condiciones de una manada de ganado sin derechos y sin ninguna conciencia espiritual.

Es la antítesis de la concepción espiritual que ve al hombre dotado de libre albedrío y de un sentido trascendente que le lleva a rechazar la obediencia ciega al mal que aquí tiene el ropaje del totalitarismo universal.

A estas alturas, son los propios exponentes de la élite global los que hablan abierta y públicamente sobre este plan.

Klaus Schwab, uno de los miembros del foro de Davos, otro influyente círculo del globalismo, habló explícitamente del Gran Reajuste como una especie de “cuarta revolución industrial” que puede llevar al control total de la mente de una persona a través de la implantación de un microchip en el cerebro. Puede sonar como ciencia ficción, pero las elites ya tienen esa tecnología. En un reciente informe de la Tg1, se muestra un microchip cerebral diseñado por Elon Musk e implantado en el cerebro de un lechón.

A través de este dispositivo, la voluntad del animal puede ser completamente controlada. Y eso es lo que el Nuevo Orden Mundial tiene en mente, sólo que en lugar del lechón hay seres humanos.

La concepción que tienen las altas esferas de la masonería mundial sobre la humanidad es la de una masa de “comedores inútiles”. Es un pensamiento que detesta profundamente a la humanidad y quiere verla reducida a la miseria y la esclavitud.

El Gran Reajuste sirve expresamente para esto. Para llevar a la humanidad hacia la última fase del Nuevo Orden Mundial. La tecnología tendrá la función de privar al hombre de su identidad y hacerlo más como un híbrido entre el hombre y la máquina. Es la filosofía transhumanista, estrechamente vinculada al pensamiento satánico y esotérico.

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