El triple crimen de Alcàsser fue un trauma colectivo, fue un momento en España en el que comenzó la telerrealidad y los grandes medios se aprovecharon de la inocencia de la familia y los vecinos. Durante uno de los episodios de “Esta noche cruzamos el Misissipi” el padre expuso una versión muchísimo más turbia de lo que podía haber sucedido en realidad. En España hay miles de personas investigando sobre el caso Alcàsser, pero la mayoría divagan bastante. Buscar información sobre este tema en internet puede ser un auténtico laberinto en el que encontrar desinformación irrelevante es lo más probable. Las dos conclusiones a las que se puede llegar tras investigar el caso en profundidad son que Antonio Anglés y Miguel Ricard no mataron a esas niñas y que la versión oficial es falsa.

Los periodistas que tapan la información, la silencian y censuran, son cómplices de este horrible crimen. Leerse el sumario, los informes de las autopsias y ver las fotos hace ver que nada cuadra, es un insulto a inteligencia. Este es el crimen más importante de la historia de españa, por la gravedad del asunto, las torturas refinadas y calculadas. Fue un golpe de estado del estado profundo al igual que el 11M o el COVID19 a nivel global. Todas las investigaciones apuntan a que en 1992 hay un cambio de tendencia en la política y economía de España. ¿Quién mató a las niñas de Alcàsser? Las redes profundas del estado español.

Alcàsser no fue el primero ni el último caso de este tipo en España y es algo que continua pasando. Ya está bien de tener miedo, el enemigo es el estado profundo y no es tan poderoso como nos quieren hacer creer. Alcàsser fue una teatralización o si quieren verlo así, una performance para demostrar el gran poder que tenían ante la opinión pública. Este crimen fue llevado a cabo por verdaderos psicópatas que están convirtiendo a una parte de la población en psicópata a través de la manipulación constante. El bombardeo de desinformación en torno a este tema es continuo.

El Estado sustrae una parte cada vez más inasumible de nuestros recursos y nos impone un número creciente de leyes, casi todas ellas innecesarias, absurdas y maliciosas. El Estado español encubrió (y encubre) la muerte de las niñas de Alcàsser. ¿Hasta cuándo seguiremos votando en sus elecciones? ¿Hasta cuándo seguiremos confiando en sus instituciones? Probablemente, hasta que dejemos de comportarnos tal y como ordenaron intelectuales tan nefastos como el marqués de Sade, Friedrich Nietzsche y Simone de Beauvoir, los mismos que escribieron la hoja de ruta que, a rajatabla, seguimos como corderos los individuos del aciago siglo XXI. Podemos ser obedientes, y entregar a nuestros niños a modo de sacrificio, o podemos matar al Minotauro.

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