El Decano del Colegio de Biólogos de Euskadi ha vuelto a abrir la caja de Pandora al preguntarse «cuál es la razón para que la OMS con el nivel de contagio asintomático que hay a nivel mundial no declare que la pandemia ha terminado». Evidentemente, no esperéis una respuesta de la Organización Mundial de la Salud.

Jon Ander Etxebarria Gárate se pregunta si «no sería esa la mejor forma para que los países vayan quitando el miedo y de esa forma volver a la normalidad en todos los sectores socioeconómicos», algo con lo que en la redacción de este medio estamos totalmente de acuerdo.

El decano, ‘number one’ de la biología entre los expertos vascos, saltó a la fama (en su campo ya lo era) el pasado mes de agosto cuando publicó un polémico documento de 17 páginas en el que atizaba con dureza a la versión oficial sobre el virus chino que nos han vendido los diferentes gobiernos e instituciones como la OMS. Cabe a destacar que también ha sido conocido por sus duras atizadas al Gobierno Vasco, en especial a Arantxa Tapia y a la hasta hace unos días consejera de Salud, la Pitonisa Murga. Aunque sí, como buen atizador, también golpea a la oposición.

Asimismo, el decano ha compartido otra publicación en la que se adjunta una información muy interesante respecto al reparto de la distribución del «fondo Covid-19 en dos tramos I y II a las Comunidades Autónomas», el cual es cuando menos llamativo. Reproducimos su publicación:

Covid-19 y reparto de dinero
En el BOE del 17 de junio de 2020 se establece el reparto de la distribución del fondo Covid-19 en dos tramos I y II a las Comunidades Autónomas resultando que esa distribución y teniendo en cuenta el tramo II, éste se se realiza en base a:

  • El 45 % de su importe se distribuirá entre las comunidades autónomas de régimen común según los datos de población protegida equivalente por el Sistema Nacional de Salud, de 2020
  • El 25 % de su importe se distribuirá entre las comunidades autónomas de régimen común según el número de casos de COVID-19 notificados, de pacientes que hayan precisado ingreso en UCI a 31 de octubre de 2020
  • El 10 % de su importe se distribuirá entre las comunidades autónomas de régimen común según el número de pruebas realizadas mediante PCR, relacionadas con el diagnóstico y seguimiento del SARS-CoV-2, a 31 de octubre de 2020
  • El 20 % de su importe se distribuirá entre las comunidades autónomas de régimen común según el número de casos de COVID-19 notificados, de pacientes que hayan precisado hospitalización a 31 de octubre de 2020

Con estos datos se puede deducir que el reparto de este fondo, que de forma curiosa, está directamente relacionado con un mayor número de hospitalizados, UCIs y de test de PCR, se supone que el reparto del primer tramo hasta el 30 de abril de 2020 el cual se hizo con criterios semejantes, en ese momento se podría entender por no haber estado preparados para afrontar la crisis vírica, pero que en este momento, cuando ya se supone que hay una experiencia con el virus se estén aplicando los mismos criterios no tiene un mínimo sentido, ya que por una parte no se premia a aquellas administraciones sanitarias que tengan controlada la epidemia y, por otra, se presta a la confusión y la difusión del miedo al tener como elemento de reparto el número de PCRs realizados, cuando en su mayor porcentaje los positivos son asintomáticos con lo que ello conlleva de recelo social. Ahora se entiende ese celo tan grande en hacer test de PCR cuando saben que en el momento actual la mayoría de los positivos no son atribuibles a personas que estén enfermas, pero que si suponen un mayor ingreso en el reparto de los fondos. Lo establecido en el decreto desde el punto de vista de la crisis vírica es un sinsentido, ya que se está utilizando una herramienta con incertidumbres con un único fin crematístico y no sanitario. Si se hubiese querido hacerlo con un criterio sanitario este segundo tramo debería haberse hecho bien con número de test serológicos y no de PCRs , es decir personas sanas que ya lo han pasado o bien haber establecido un factor corrector en base a los positivos asintomáticos del total de test de PCR realizados.

El uso de mascarilla genera miedo

El decano del Colegio de Biólogos de Euskadi muestra su desacuerdo acerca de las medidas adoptadas por el Gobierno Vascongado y del Reino de España.

Se trata de Jon Ander Etxebarria Garate, actual decano del Colegio de Biólogos de Euskadi. Etxebarria ha señalado lo que considera manipulaciones del gobierno en todo este tiempo de pandemia de coronavirus.

Con los datos esgrimidos, el decano deja en evidencia al gobierno y a sus ensalzados “expertos”.

Etxebarria subraya que los países que han impuesto un confinamiento más estricto, como han sido Bélgica, España y Reino Unido, han tenido una tasa mayor de mortalidad, frente a países con un confinamiento más flexible, e incluso sin confinamiento.

Igualmente afirma que los países “donde se da la mayor vacunación de la gripe en personas mayores de 65 años, como Bélgica, España y Reino Unido, son los de mayor tasa de mortalidad por 100.000 habitantes de Europa”.

El decano se muestra en claro desacuerdo con el uso obligatorio de las mascarillas en espacios públicos. Para ello muestra las desventajas y se pregunta: “¿Cuál es la razón para que el estado español sea el único país de Europa que obligue al uso de las mascarillas en espacios exteriores cuando a OMS no lo establece como obligación?”.

Asegura Etxebarria que “El uso de la mascarilla genera miedo y sospecha de que todos seamos armas biológicas andantes con lo que ello conlleva un problema de socialización importante”.

Por otra parte, duda de que el coronavirus se haya aislado correctamente, por lo que se puede confundir con vesículas extracelulares o exosomas que contienen proteínas y ARN. Añade, además, que hubiera sido necesario que el aislamiento se hubiese ajustado a los postulados de Koch, lo cual, según dijo la misma OMS, no se ha llegado a cumplir.

Por otra parte, muestra sus dudas sobre la fiabilidad de las pruebas PCR, en donde el porcentaje de falsos positivos supera el 50 por ciento.

En este casos se muestra así de rotundo: “Sabiendo que los biólogos somos los profesionales que realmente controlamos la técnica de PCR se debe decir que en el momento de la desescalada no se puede utilizar como principal herramienta una técnica con tantos falsos positivos para tomar medidas de tipo socio-político de influencia directa en la economía del país, cuando lo realmente esencial en este momento es controlar que no haya ni un número importante de hospitalizaciones ni de ingresos UCI en los centros sanitarios”.

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