Cuando se han cumplido ya dos años de la moción de censura contra Mariano Rajoy que permitió a Pedro Sánchez llegar a La Moncloa, esa figura vuelve a la actualidad política. Vox ha anunciado este miércoles en el Congreso que presentará una moción de censura en septiembre contra el Gobierno de coalición. En una jugada para meter presión al PP, Santiago Abascal se ha dirigido a Pablo Casado y a toda la bancada popular para que se una a la iniciativa.

Abascal ha calificado al Gobierno de “criminal, ilegítimo y desaprensivo”. “No se le ocurra volver a encerrarnos porque no lo vamos a consentir”, ha advertido. El líder de Vox sabía que difícilmente la aritmética parlamentaria ofrece posibilidades a esa moción. Y las primeras reacciones en el hemiciclo han ido en esa dirección: “Esta moción no va contra Sánchez, va contra Casado”, ha afirmado Gabriel Rufián (ERC).

En su segunda intervención, Abascal precisó que la moción no se presentaba contra Casado, como le reprocharon varios oradores y al que él dijo respetar, sino “contra Gabriel Rufián, el gobierno comunista, los separatistas y para salvar a España”. Y añadió que la fijaba en septiembre para dar tiempo a otros grupos y portavoces a llamarle en verano para sumarse a esa disposición que Vox, indicó, no quiere liderar. La moción de censura requiere de mayoría absoluta para prosperar y la indicada por el partido ultra no parece tener la posibilidad de acercarse a ese tope de 176 escaños.

En el plan para esta moción de censura de Abascal, que Vox quiere registrar en la segunda quincena de septiembre, faltan por cuadrar muchos detalles, los más importantes: el candidato alternativo a Sánchez y los socios que pudieran estar interesados en apoyarla. Fuentes de la cúpula de Vox desmienten la idea generalizada de que la propuesta está condenada al fracaso. Sostienen haber recibido apoyos políticos en secreto “que sorprenderían y desde todos los ámbitos”. No precisan más. Tienen 52 escaños, necesitarían al menos 176 y por ahora no han sumado ninguno.

Tampoco quieren avanzar nada sobre cuál debería ser el obligado candidato. Insisten en la idea que Abascal apuntó en su discurso de que no tendría que ser necesariamente de Vox. Fuentes de la cúpula del partido agregan que Abascal ha tentado ya a algunas personalidades independientes y exmilitantes del PSOE y que habrá más contactos en agosto. No mencionan nombres.

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