La nueva nave espacial prototipo de China ha demostrado las grandes capacidades espaciales del gigante asiático. El programa espacial chino es muy ambicioso, pero el país asiático no escatima recursos y ha puesto a su élite de científicos e ingenieros a trabajar sin descanso. En un viaje de prueba la nave se ha puesto en órbita y ha regresado a la Tierra. «Aterrizó con éxito» marcando un paso importante en las ambiciones de China de dirigir una estación espacial permanente y enviar astronautas a la Luna.

La nave espacial, que fue lanzada el martes, llegó de manera segura a un sitio predeterminado, dijo la Agencia Espacial China, después de un problema en una parte anterior de una prueba clave.

La nave espacial, lanzada a principios de esta semana sin tripulación a bordo y al volver a la tierra fue amortiguada en su caída por tres paracaídas. La foto fue publicada en el Diario del Pueblo, el periódico oficial del Partido Comunista de China (PCCh). El módulo de retorno aterrizó este viernes a la 1:49 p.m. hora local en el norte del país según la CMS.

Su exitoso regreso se produce tras el fracaso el miércoles pasado del retorno a la Tierra de una cápsula de carga experimental, lanzada por el mismo cohete, y que fue víctima de una “anomalía”, siempre según el CMS.

La agencia espacial china dijo que la nave estuvo en órbita durante dos días y 19 horas y que había completado una serie de experimentos. El regreso ha verificado las capacidades de la nave espacial, como su resistencia al calor: los vehículos que vuelven a entrar en la atmósfera de la Tierra enfrentan altas temperaturas.

Se espera que en el futuro la nave espacial transporte astronautas a una estación espacial que China planea completar para el 2022, y eventualmente a la Luna.

El nuevo prototipo amplía el número de tripulantes que se pueden enviar al espacio a seis de tres que se tuvo en un modelo anterior.

La finalización del experimento implicó el vuelo inaugural del cohete Long March 5B que se produjo después de dos fallas anteriores: el Long March 7A no funcionó en marzo, mientras que el Long March 3B no despegó a principios de abril. Los observadores dijeron que la exitosa misión marca un hito para China.

Andrew Jones, quien informa sobre las actividades espaciales de China para el sitio web SpaceNews, dijo que el país puede «avanzar con sus planes de estación espacial, y el primer módulo estaría listo para lanzarse a principios del 2021».

«El aterrizaje exitoso de la nueva nave espacial desde una órbita alta también muestra que China se toma en serio el envío de astronautas más allá de la órbita terrestre baja, algo que solo la NASA ha logrado, y finalmente enviar a sus astronautas a la Luna»

Chen Lan, analista independiente de GoTaikonauts.com, que se especializa en el programa espacial de China, agregó: «Podemos decir que China tiene ahora una capacidad espacial tripulada similar a la de Estados Unidos y Rusia».

Beijing ha invertido mucho en su programa espacial en los últimos años, ya que se pone al día con los Estados Unidos, que es el único país que ha enviado un hombre a la Luna.

Se espera que la asamblea de la estación espacial china Tiangong, cuyo nombre significa «Palacio Celestial», comience este año y termine en el 2022. China se convirtió en la primera nación en aterrizar en el otro lado de la Luna en enero del 2019, desplegando un rover lunar que ha recorrido unos 450 metros hasta ahora.

La futura estación espacial

El propósito principal de esta nueva nave espacial es transportar astronautas a la futura estación espacial y realizar vuelos tripulados a la Luna. Fue lanzado el martes 5 de mayo, usando un cohete Larga Marcha 5, el cohete más poderoso jamás usado por China y que será el empleado para transportar los componentes de esa futura estación, bautizada Tiangong o « Palacio Celestial ».

Desde los años 90, Pekín ha lanzado varias naves espaciales « Shenzhou », construidas sobre el modelo del famoso « Soyuz » ruso. Con la reputación de ser más segura, la nueva nave espacial es más rápida, más resistente al calor, puede transportar más astronautas – hasta seis en lugar de tres – y es parcialmente reutilizable. Estas características están abriendo nuevos horizontes para el programa espacial tripulado de China.

Se supone que esto permite a la nave espacial llevar a cabo misiones más distantes en el espacio, viajes que requieren mayor velocidad y mejor protección contra las temperaturas extremas.

China está invirtiendo miles de millones de euros en su programa espacial y pone en órbita muchos satélites, en su propio nombre o para otros países. A principios de 2019, se convirtió en la primera nación del mundo en aterrizar una sonda en el lado más alejado y oculto de la Luna.

En 2020, se espera que Pekín lance una sonda a Marte. Los chinos también esperan enviar una misión tripulada a la Luna dentro de unos 10 años.

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